Cuando se trata de la industria de alimentos y bebidas, los alimentos y las bebidas son importantísimos, sí, pero más importantes son los que se las comen y los que se las beben. Cualquier tipo de establecimiento con estos servicios necesita poner especial atención a la manera de tratar a sus clientes. Ahora, no todos los clientes son iguales, el gusto se rompe en géneros y hay que saber medirle el agua a los camotes. Por eso, la lectura de mesas es toda una ciencia, es como las mates, hay que aplicarla y practicarla, para dominarla y, así, tener contentos a los consumidores.

A grandes rasgos, saber leer mesas significa entender las necesidades de cada foodie que pasa por la puerta. Eso de que a todos nos gusta que nos traten igual es un mito urbano. Lo que significa en el fondo es que a todos nos gusta que nos traten bien, pero ese “bien” es muy relativo, por lo que en Mero Mole® lo interpretamos como que a los foodies les encanta sentirse únicos. Ni modo, somos animales sociales y un tanto egocéntricos. Por eso es indispensable aprender a leer el comportamiento de los consumidores, que en lo profundo de sus corazones buscan sentirse especiales.

Esta ciencia aporta a la industria una manera más directa de llegarle al consumidor: un consumidor que quiere lo mejor sin tener que pedirlo. Ya no sólo los changarros “de toda la vida” saben y conocen a sus clientes. Eso de que más sabe el diablo por viejo que por diablo andaba entorpeciendo a la industria. Es hora de que todos se pongan las pilas y aprendan a leerle la mente a sus clientes (qué fácil se dice). Por suerte, sí existen maneras concretas de hacerlo. En resumidas cuentas, lo que uno tiene que hacer es leer el contexto (si los foodies van de fiesta, en humor serio, etc). Después hay que identificar sus movimientos (si están buscando atención, si no quieren ser molestados, si les urge otro drink, etc.). Por último, hay que tantear la personalidad de los consumidores. Hay unos más serios, otros platicadores, y de eso depende el recuerdo que se llevan del lugar.

Saber leer mesas con tino asegura que el consumidor tenga una buena experiencia; una vivencia que los haga sentir bienvenidos, especiales, importantes y más aún, clientes de honor. No es lo mismo llegar a un restaurante con tu suegra, que con tus amigos godinez o con la novia que quieres impresionar. Tampoco se antoja tener que decirle al mesero que no quieres que te venga a ofrecer el postre cuando estás cerrando un deal de negocios. Una buena lectura de mesas puede transformar el futuro de cualquier establecimiento de A&B. ¿Quieres tips? Si es una mesa de amigos, rellena los vasos de agua para alentar la conversación. Si es una familia, lleva pan y entretenimiento a la mesa, rápido. Si es una cena de negocios, no interrumpas tan seguido. En ambientes tensos (como unos novios en pleno pleito), trae la comida rápido y mantente al margen. Es cosa de poner atención a los detalles.

En Mero Mole® nos interesa transmitir que tener tino no es un don, y que si no naciste con él ya bailaste. Se empieza sabiendo quiénes son tus consumidores. Luego, hay que segmentarlos por momentos de consumo y finalmente viene la parte de psicología, en la que hay que saber leer movimientos e identificar personalidades. No estamos diciendo que sea fácil.

Se podrían preguntar cómo es posible leer comportamientos humanos si muchas veces no entendemos ni los propios. Aquí, nos hemos dedicado a transformar la industria de A&B en una ciencia. Cuando se trata de medirle el agua a los camotes, manejamos las medidas exactas. Sabemos que los consumidores son un universo de variables, y también sabemos que la fórmula perfecta para el fracaso es promover experiencias genéricas. La lectura de mesas es una ciencia y a la industria le urge ponerla en práctica.

Por: Los Meros Meros.