El millennial es un tipo de consumidor especial y hay que ponerle mucha atención. ¿Quién es? Por si te has perdido las noticias en los últimos diez años, esta generación nace entre 1980 y 2000. Se estima que el próximo año (o sea, ya) van a ser los amos y señores de la industria del consumo, tanto, que van a representar el 50% del consumo total. Esto quiere decir que entender a esta especie caprichosa debe convertirse en prioridad para aquellos comercios que quieran seguir en la jugada. Decimos caprichosa porque los millennials no se caracterizan por ser moneditas de oro (y caerle bien a todos). Esta especie se caracteriza por ser digital, egocéntrica y hambrienta por tener acceso a todo tipo de servicios y productos porque su barrera, es el mundo entero.

Estos consumidores nacieron en una época de cambios continuos y de tecnologías revolucionadas que no paran. Por eso tienen más acceso a información, a ofertas y se vuelven mucho más exigentes. Antes uno se acoplaba a lo que el mercado local tenía que ofrecer, y punto. La nueva generación es mucho más demandante, el millennial viene corregido y aumentado. Sabe que si en México no encuentra lo que quiere, sólo necesita meterse a internet y buscarlo en Japón. Esto resulta en un crecimiento exponencial de la competencia. La generación que se va a apoderar de la industria de consumo quiere probar cosas nuevas, exóticas y diferentes, especialmente cuando se trata de A&B.

Recordemos que los millennials son seres digitales. Lo primero y lo último que ven en el día es una pantalla, por eso lo virtual y lo real lo manejan como dos caras de la misma moneda. Esto cambia las reglas del juego cuando se trata de alimentos y bebidas. Las estrategias de antaño ya no los sorprenden ni les llaman la atención, hay que saber por dónde darles y para eso, sus servidores somos unos cracks. No quieren servicios masivos porque, hint, son egocéntricos. Se quieren sentir los últimos cocos del desierto y estar a la vanguardia siempre. Es el típico pensamiento millenial que “cuando todo el mundo lo conoce a mi me deja de gustar”. Por eso, cuando se trata de A&B más vale darles experiencias que empiecen antes de llegar y que se recuerden para querer regresar. Experiencias diseñadas para cada ocasión de consumo y para cada uno de ellos. Así que adiós a la estrategia de hablarle al pópulo, y hola a la atención personalizada, innovadora y deschavetada.

Además de ser digitales, son seres multitasking. Sí, pueden concentrarse en muchas cosas a la vez, porque están bombardeados por anuncios, imágenes, videos y qué no. Todo establecimiento que no satisfaga estas exigencias se va a quedar atrás, porque los millennials necesitan cualquier cantidad de entretenimiento para mantenerse a raya. Si no están dispuestos a leer más de 140 caracteres, ¿qué nos hace pensar que van a disfrutar lo mismo de siempre? A esta generación le choca sentirse atascada en experiencias repetitivas. El mismo restaurante de siempre, con el mismo menú, con el mismo tipo de servicio y el mismo ambiente, definitivamente no es su plan de viernes. Estos consumidores quieren sorprenderse con cada nueva ocasión de consumo. Por eso los Foodie Markets® están teniendo tanto éxito entre este clan. Le ofrecen al consumidor la oportunidad de construir una experiencia diferente y original cada vez que van. Con los Foodie Markets® tienen el poder de decisión en sus manos.

En resumen, antes la industria se manejaba con un “esto es lo que hay, o te aclimatas o te aclimueres”. Ahora son los millennials los que, con la mano en la cintura, piden que la industria se aclimate a sus preferencias. Este consumidor está haciendo que las marcas se adecúen a sus gustos más que cualquier otro segmento. Como quien dice traen el sartén por el mango, más vale llenar ese sartén de experiencias llamativas e inolvidables. El acceso al mundo digital de nuestro nuevo consumidor (llámese celular, tableta, laptop) nos pone ante un nuevo reto tan complejo como el aparato mismo, pero tan rico en potencial que vale la pena tomarlo. En Mero Mole los retos no nos asustan, al contrario, nos motivan a exprimirles hasta la última gota de jugo. Conocemos al foodie millennial y todavía mejor, sabemos cómo mantenerlos entretenidos (wink).

Por: Los Meros Meros.