Saber sobre las ocasiones de consumo es uno de esos temas en los que todo el mundo se cree experto, pero la realidad es que es tan complejo como saber a la perfección de qué tienen antojo los foodies cada día de la semana. Es más, hasta diríamos que es casi imposible de saber. Las ocasiones de consumo se refieren a las distintas maneras que tienen los foodies de acercarse a un establecimiento, es el “para qué van” o por qué te visitan. A ojo de buen cubero uno diría que es sencillo el esquema: los foodies van a comer, a romancear, a divertirse, a convivir y párale de contar. En Mero Mole sabemos que esas divisiones son escuetas y les falta mucha, pero mucha carnita.

Para identificar las miles de ocasiones de consumo, bueno no son miles, pero sí muchas, hay que tomar en cuenta más factores que la clásica división de servicios: completo, comida rápida, cena con amigos, comida de negocios, etc. Si algo no son los consumidores es simples, y no podemos encajonar sus experiencias en tan pocos tipos de ocasiones de consumo. Es necesario hacer una combinación de información: desde tendencias de la industria hasta meterse en la cabeza de los consumidores e identificar cuáles son las cosas que los mueven a ir a un restaurante.

El cálculo es complicado, pero no imposible. Primero tienes que saber quién es tú consumidor, el famosísimo mercado meta. Luego, hay que identificar lo que los mueve haciendo preguntas básicas: con quién, cómo, cuándo, dónde, por qué, etc. Dependiendo de la variedad de respuestas se da la variedad de ocasiones de consumo. Hay que tomar en cuenta con quién van los consumidores, cuánto tiempo tienen para invertir, la cantidad de dinero que quieren gastar, a qué hora del día van a ir, qué día de la semana, en fin, hay cantidad de respuestas que van haciendo una red gigantesca de motivos y ocasiones. Para cualquier establecimiento de alimentos y bebidas (A&B) es indispensable saber qué tipo de ocasión quiere ofrecer.

¿Cómo sacarle provecho a todo este cuento? Metiendo hilo para sacar hebra: hay que aprovechar la distribución, la decoración y el concepto de un establecimiento para promover distintas ocasiones de consumo que permitan recibir a más de un tipo de foodie, responder a más de un motivo. Lo que tienen en común un grupo de señoras que va a desayunar un martes en la mañana y una persona que va sola y se quiere instalar a trabajar y concentrarse, es la necesidad de un espacio con el que se identifiquen y en el que puedan estar a gusto. En Mero Mole conocemos a los foodies al derecho, al revés y de arriba hasta abajo; nos apasiona crear combinaciones que tengan de todo para crear espacios versátiles que sean el ajonjolí de todos los moles.

Por: Los Meros Meros.