La operación de un restaurante es tan compleja (tiempos, temperaturas, higiene, sabores, merma, proveedores, etc.) que muchas veces la música pasa a un segundo plano y los que acaban sufriendo las consecuencias son los consumidores.

Lo que muchos restauranteros no saben es que la música puede ser tan estratégica y relevante como la gastronomía. Como ejemplo, está comprobado que la música rápida (fast-tempo) hace que las mesas roten más rápido y que la música lenta (slow-tempo) incrementa el cheque promedio.

Lamentablemente, en México, la mayoría de los lugares no le dedica los recursos o el tiempo necesario a este tema, por lo que vemos los típicos errores de restaurantero en muchos lados:

  • “Me quiero dar un tiro”: Cuando el staff y consumidor se tienen que chutar diario el mismo playlist a toda hora porque el dueño no se ha dado el tiempo de cambiarla.
  • “El bocinón de boda”: Para ahorrarle al sistema de música, compran unas cuantas bocinotas (en vez de muchas bocinitas) para cubrir la mayor área posible con menos. Esto hace que el volumen de la música varíe demasiado por mesa dependiendo de qué tan cerca o lejos estés de los bocinones.
  • Ñam, ñam, ñam”: Es muy piñata comer en un restaurante silencioso donde oyes cómo mastican los demás consumidores porque se les va la onda y el espacio se queda sin música.
  • “El jefezaso”: Que deja que su staff ponga música. Una vez nos tocó estar en un restaurante en donde se escuchaban los anuncios de Spotify porque el mesero que ponía la música desde su cel no tenía una cuenta premium.

Así que los cinco tips de Mero Mole para que no te pase esto, son los siguientes:

  1. Compra un equipo de audio digno de tu restaurante. Coloca las bocinas (muchas y chiquitas es mejor) apuntando hacia abajo y estandariza el volumen deseado.
  2. Contrata a un proveedor profesional de música que entienda el concepto del restaurante y su target market.
  3. Haz distintos playlists de acuerdo a la ocasión de consumo, el día de la semana y el turno. Es muy diferente el feeling que debes provocar para una cena romántica que una borrachera con los cuates.
  4. Algo que siempre proponemos en Mero Mole es innovar y diferenciarse. Por ejemplo, algunos conceptos existentes que están increíbles son sushi y reggae o burgers y heavy metal.
  5. La música es un statement. No puedes ser todo para todos. Si quieres que la música de tu restaurante le guste a la señora de 70 y al chavo de 20, te vas a llevar una gran desilusión.

Para el consumidor, ir a un restaurante implica mucho más que sólo buena comida, es toda la experiencia. Y la música es clave para lograrlo. Échense un clavado a @meromolemusic en Spotify para que escuchen todos los playlists que les hacemos a nuestros clientes.

Por: Los Meros Meros.