¿Qué olor tiene tu marca? Para sobresalir en el mundo de las experiencias se tiene que atacar cada uno de los sentidos de los consumidores, pero, por alguna razón siempre se deja el olfato al final: más como una consecuencia y no como una estrategia.

Un experimento de slot machines de Las Vegas demostró que los gamblers gastaban 45% más si el espacio olía bien.

La nariz no sólo es el órgano principal del olfato, también es el del gusto. La pobre lengua humana sólo distingue cuatro sabores: dulce, amargo, agrio y salado. Sin embargo, el olfato es capaz de percibir hasta diez mil moléculas olorosas o aproximadamente 80% de los sabores que probamos. ¿Te has tapado la nariz a la hora de echarte una cucharada de medicina? Síguelo haciendo, ¡No es un mito!

¿Dónde se concentran todas las emociones? En el mero sistema límbico donde está conectado el sentido del olfato. Esto significa que si escogemos olores de manera planeada, podríamos potencialmente despertar recuerdos, antojos y causar reacciones emocionales en nuestros consumidores: clave para volverlos leales. La nariz, por más fea o bonita que sea, es capaz de recordar olores con una precisión del 65% después de un año.

Una marca que también hace un gran uso del sentido del olfato es la cadena Marriott. Todos sus hoteles alrededor del mundo huelen exactamente a lo mismo, lo que provoca que recuerdes la marca cada vez que percibes algo parecido en otro lugar, ahí es donde entra en juego la famosa memoria de nuestra nariz. “If something smells good, the product is perceived as good.”

Por esta razón es que en Mero Mole diseñamos espacios holísticos, donde el olfato es un filtro de toma de decisiones, e incluso tiene el poder de aumentar las ventas, incrementar la percepción de valor, expandir la rotación de marca y generar un mayor número de sonrisas en tus consumidores.

Por: Los Meros Meros.