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Si de carne ahumada se trata, Texas es EL lugar. Tuve la suerte de ser invitado a un viaje gastronómico en, ni más ni menos, que Austin. La ciudad que desborda coolness teniendo como lema “Keep Austin Weird” por su vibra, música y riquísimo BBQ. ¿La misión? Aprender de los meros meros maestros de las ribs con el único propósito de evolucionar la forma de vivir la cultura del BBQ en México. Agradecemos a la cadena de restaurantes y clientes con los que estamos chambeando hoy en día: Texas Ribs por empujarnos a este descubrimiento culinario south-western; por cierto, si buscan las mejores baby backs en México, no dejen de ir a Texas Ribs. En serio.

Pit-Masters, I’m telllin’ ya: los reyes del fuego

Durante cuatro días lo único que tragamos de desayuno, comida y cena fueron Brisket, Pulled Pork, Ribs (spare, baby, beef), Mac N’ Cheese, Potato Salad, Coleslaw, Banana Pudding, Turkey, Sausages y Beans. Resalto que subí 3.4 kg en esos 4 días, cada kilo bien merecido y disfrutado. Fue difícil tomar una decisión acerca de qué tan técnico me tenía que poner en este “artículo”, pero decidí contarles del tema que más llamó mi atención: en Austin la pasión por la comida es cosa seria.ribs2

Y, me refiero específicamente a la entrega de los Pit Masters (chefs-amantes-del-humo-amos-de-la-carne) de estos lugares. Su dedicación por servir la mejor carne ahumada del mundo los ha llevado a dejar el estilo de vida cómodo o tradicional al que todos nos apegamos de cierta manera. Ellos, sin embargo, se levantan todas las madrugadas para poner los briskets al fuego (o humo), trabajan todo el día al calor de la caoba, respiran una incesante nube de humo con un olor intenso a carne y, por si fuera poco, lo único que piden a cambio es un cliente contento (y, bueno, pos claro: estar rankeados como los mejores de Texas).

No estamos hablando de un celebrity chef que a pesar de las friegas que se han puesto (y se siguen poniendo) para llegar donde están, viven una vida un poco más sofisticada. Estos Pit Masters viven para ahumar y les vale queso lo demás. Mis respetos.

Un tour de fuegoribs4

  1. Snow’s BBQ. El sabor de la experiencia

Un gran ejemplo de un Pit Master de primera, es Tootsie Tomanetz de 81 años, dueña de Snow’s BBQ. Un lugar bastante humilde que queda como a una hora de Austin con colas desde las 8AM hasta el cierre. Snow’s está rankeado en el lugar número tres del Texas Monthly (fue el número uno hace unos años): el mejor pork shoulder y coleslaw que probamos.

  1. Miller’s Smokehouse: un sándwich de verdad

Otro muy rifado fue Miller’s Smokehouse del Pit Master Dirk Miller rankeado en el lugar número 11.

También situado en las afueras de la ciudad, Miller’s ganó nuestros paladares con su sándwich Big’un (combinación de brisket, pulled pork, sausage y coleslaw), su Mac N’ Cheese y su banana pudding.

  1. Black’s Barbecue: brisket de mi corazón

Otra mención honorífica fue para Black’s Barbecue del Pit Master Ken Black que abrió sus puertas en 1932 (sí: 1932) y está rankeado en el número 32. La Beef Rib de este lugar puede alimentar a una familia de cuatro personas y su brisket fue el ganador de nuestro tour.

  1. Franklin Barbecue: el que nos faltó

El último que quiero mencionar pero que no tuvimos la suerte de probar (nos mataba el itinerario hacer la cola de cinco horas –literal- para entrar) es Franklin Barbecue que está rankeado en el lugar número uno. Ya regresaremos a ver si sí.

La pasión es más que seguir una receta:

Como restauranteros es increíble ver que la dedicación paga. Y el mensaje más importante con el que quiero cerrar, está dedicado a los emprendedores, A.K.A: “kamikazes” que quieren abrir un restaurante. Si no está en su corazón romperse la mother para servir la mejor comida del mundo, metan su lana en otro lado. En esta industria gana la gente con verdadera pasión por la comida y por servir. No sólo lo comprobé con los Pit Masters, sino con los dueños de Texas Ribs quienes siguen evolucionando sus restaurantes para continuar generando panzas llenas y corazones contentos por generaciones.

PD: el comercial. Si traes el espíritu ardiendo por abrir un restaurante y no sabes cómo empezar, échanos un fon.

Por: Edu, el mero mero.