Antes de leer; les invito a escuchar paralelamente: 

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Una vez le preguntaron al chef neoyorquino Anthony Bourdain en una entrevista para la CNN qué ciudad de Estados Unidos era un imperdible en términos gastronómicos. Déjeme anticipar la respuesta que usted asume por obvia, querido curioso: Nueva York, evidentemente. ¿San Francisco, tal vez?; Bourdain contestó ni más ni menos lo siguiente:123

“Tal vez existan mejores destinos culinarios, pero no hay un lugar tan único y maravilloso como Nueva Orleáns; en Nueva York la alta cocina es impresionante, pero muy probablemente en París exista algo por el estilo o en Chicago o en Copenague. Lo que les aseguro es que como Nueva Orleáns no hay otro destino. Es un deber visitar esta ciudad porque no hay forma de explicarla, hay que ir y no se compara con nada”.

Nueva Orleáns es una bomba de historias conjuntas: fundada por franceses, luego colonia española; una receta confeccionada con tantos ingredientes contrarios que parece imposible de creer: piratas, vudú, jambalaya, el Mississippi, Jazz, Bourbon, leyendas de vampiros, café au lait, Jazz, España, Francia, El Caribe, África, ¿ya dije Jazz? Tanto Jazz que la ciudad por sí misma es un concierto latente; en cada esquina de cualquier calle son las trompetas, los violines sureños o las voces hondas las que configuran el soundtrack perfecto de las calles. Nueva Orleáns es especial, ningún lugar ha sabido cómo sublimar sus cicatrices hallando en la música una válvula de escape de forma tan espectacular como esta ciudad.

Biblioteca de datos curiosos para sacar a colación en cualquier plática:

  • La salsa Tabasco es de aquí.
  • También Louis Armstrong, Anne Rice y Truman Capote.
  • Se dice que la taberna más antigua de Estados Unidos es Laffite’s fundada por el pirata del caribe Jean Laffite en Nueva Orleáns.
  • Y, también que es la ciudad más embrujada de este país.
  • La canción “When the saints go marchin’ in” es un himno góspel usada como marcha fúnebre en la tradición de esta ciudad.
  • Pregúntele a un local donde está la ubicación de cualquier cosa, y le prometo su respuesta será: “up the river” o “down the river”.

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Diccionario fácil para entender Nueva Orleáns en un dos por tres:

  • Laisses le bon temps roulez o Let the good times roll: es la filosofía cajún detrás de la ciudad, predica en su estilo las ganas de disfrutar y celebrar: hoy, mañana y diario.
  • Cajún: grupo étnico establecido en Luisiana, descendientes de franceses que primero llegaron a Acadia, Canadá. Cajún, además de una cultura, también es famoso por ser el estilo gastronómico de esta comunidad; consecuencia de un perfil de sabores sencillo de origen francés cocinado con insumos de la región sureña de Estados Unidos como arroz, verduras y cangrejo
  • Creoles o criollos: se habla de una estirpe más sofisticada, hijos de franceses y españoles nacidos en Luisiana que enriquecieron la cocina de la región con la de sus ancestros para generar un estilo culinario ecléctico.
  • Gumbo: sopa típica a base de arroz.
  • Etouffé: mariscos cocinados sobre una cama de arroz.
  • Jambalaya: es una especie de paella spicy mezclada con distintas proteínas.
  • Po’Boy: sándwich relleno generalmente de guisos regionales, se llama así porque era comida para la clase trabajadora, viene de “Poor Boy”.
  • Andouille: embutido tradicional de la cocina francesa.
  • Brass band: grupo de músicos que tocan instrumentos de viento y alguna percusión.
  • French Quarter: el centro, el mero barrio francés.

En Nueva Orleáns nada pasa rápido ni lento, todo a tiempo en compás de cinco. Los que viven la disfrutan, los que mueren se van bailando; así que brothers & sistas de aquí y de allá; si van a Nueva Orleáns, déjense acompañar por los buenos tiempos, la buena comida y la buena música; aquí una lista de mis musts: 12312113

Los imperdibles:

  • Probar los beignets y el café au lait del Café Du Monde en el Jackson Square.
  • Escuchar un concierto de brass bands en uno de los foros más antiguos: el Preservation Hall.
  • Ir de Downtown a Uptown o vicerversa en Trolley.
  • No se fijen en el interiorismo, pero OH LOOORD, los charbroiled oysters con parmesano y mantequilla del Drago’s en el hotel Hilton son la gloria.
  • Ver un partido de americano en el Manning’s del papá de los hermanos Manning; quien por cierto, es de Nueva Orleáns y jugaba en los Saints.
  • Ir al patio del Café Amélie por una cerveza artesanal de la región y la mejor sopa gumbo, pero pidan la andouille.
  • Hacer bar hopping en la calle del Jazz: Frenchmen St.
  • Ir al Royal Oyster House a sentarse en los balcones mientras ordena un Mint Julep y observa a la gente del French Quarter
  • Brunchear en The Court Of The Two Sisters debajo de la pérgola.
  • Chacharear en el French Market.
  • Pasear por el French Quarter en la carreta del caballo.
  • Ir al City Park (El Central Park de aquí) y sentarse junto al lago y un roble.
  • Ya que está en el City Park, visite sus museos.
  • Recorrer el Garden Disctrict y sus mansiones victorianas.
  • Visitar los cementerios antiguos, pero cuidado: no vaya a encontrar su nombre en alguno.
  • Fumar un cigarrillo en el muelle del Missisippi mientras pasa el barco de vapor.
  • Sentirse pirata e ir al Laffite’s.
  • Si quiere ir al siguiente nivel; reserve en el Commander’s Palace o en Demonico de Emeril Lagasse para probar la nueva interpretación de la cocina criolla.

Por: Rejas, la más chipocluda en experience design.