Los centros comerciales han sido siempre puntos de congregación importantes en las ciudades por dos razones determinantes: el primero es la fuerte asociación entre consumo y placer y el segundo es el factor social existente, sobretodo en ciudades completamente urbanizadas donde estos se convierten en los principales destinos de ocio.

Esto explica que en México existan 584 centros comerciales y que, según pronósticos de Forbes, para 2025 la suma vaya a crecer a 760.

Pero aquí es donde se pone bueno: estos 176 futuros complejos -si juegan bien sus cartas- no se parecerán en absoluto a los centros comerciales existentes. ¿Por qué? Porque la era digital y las nuevas tendencias de consumo los están obligando a cambiar.

A 2016, el valor de mercado del e-commerce en México fue de 257,090 millones de pesos, con un crecimiento del 59% en relación al año anterior. ¡Ahí nomás! Según AMIPCI, 7 de cada 10 internautas mexicanos hicieron compras digitales en 2016, siendo la mayoría chilangos y, claro, millennials. ¿Sorprendido? Nosotros nada.

El consumo de hoy está tan dominado por el e-commerce que los clientes buscan cada vez más ofertas frescas e innovadoras.

El centro comercial entonces, para seguir siendo punto de congregación, debe evolucionar a convertirse en un destino de experiencias que no se puedan comprar online y, para lograrlo, los espacios de Alimentos y Bebidas (A&B) y entretenimiento son de-ter-mi-nan-tes.

Los antiguos centros comerciales se construían a partir de la fórmula 70% retail y 30% A&B y entretenimiento. Los nuevos deben voltear la fórmula, destinando únicamente 35% al retail y 65% a los espacios de entretenimiento y A&B, convirtiendo a estos últimos en el nuevo objetivo de visita; en la nueva ancla del centro comercial.

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Esta nueva tendencia ya está siendo adoptada y se nota: el GLA de restaurantes en centros comerciales, que era de 10%, está creciendo a 25%.

Y una situación similar pasa con el entretenimiento, que poco a poco está ganándole espacio al retail.

¡Pero ojo!, destinar el porcentaje correcto no asegura el éxito de la fórmula; para convertir a la comida en ancla, también hay que saber cómo distribuirla.

En este tipo de negocios no hay fórmula que asegure el éxito y toda teoría llevada a la práctica, sin las bases necesarias, puede convertirse en prueba y error. En plena revolución digital, apostarle a un centro comercial implica estar siempre al tiro con las nuevas tendencias, reinventarse constantemente y ¡no dar paso sin huarache!

 

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¡Saludos desde Mero Mole!